Esta línea presenta poco o ningún defecto, visibles incluso en el grano tostado. Alcanzar este nivel de excelencia requiere trazabilidad en cada etapa del proceso, así como un control y selección estrictos desde la cosecha hasta el tostado.
Estos cafés son analizados y evaluados por catadores especializados grado Q, bajo las normas de la Specialty Coffee Association (SCA) y el Coffee Quality Institute (CQI). A través de un riguroso proceso de catación, cada origen obtiene una puntuación que determina su clasificación como café de especialidad. La evaluación considera atributos como cuerpo, acidez, postgusto, limpieza de taza y notas sensoriales, entre otros parámetros del perfil de taza.
Criba homogénea entre mallas 16 y 19, y un rango de humedad controlado entre 10 % y 12 %.